
Han transcurrido 15 años de la trágica y súbita muerte de Mariana Levy durante un presunto asalto a mano armada en plena calle, y la sombra de la desgracia, el abandono y la inestabilidad persigue a los tres hijos de la actriz, que no parecen encontrar su lugar en el mundo.
Mariana, nacida en 1966, e hija de la famosa comentarista de TV Catalina “Talina” Fernández, tuvo tres hijos, la hoy fotógrafa María, cuyo padre es el actor Ariel López Padilla (se enamoraron durante las grabaciones de ‘Caminos Cruzados’ en 1996), y Paula y José Emilio, quienes nacieron del matrimonio de Levy contrajo en el 2000 con el empresario José María Fernández, mejor conocido como “El Pirru”, a su vez hijastro de la actriz Jacqueline Andere. Después de la muerte de Mariana, fue él quien se quedó a cargo de los hijos que procreó con la fallecida, mientras que María se fue a vivir con su abuela.
A los seis meses de la muerte de Mariana, surgió el escándalo cuando el viudo inició una relación con Ana Bárbara, quien ya tenía un hijo de una relación anterior, y meses después anunciaron que la cantante estaba embarazada de su primer hijo en común y se casaron poco antes de nacer José María, a fines de 2006. Posteriormente, en 2013, la cantante de ‘La trampa’ tuvo un hijo más, Jerónimo, con el cantante chiapaneco Reyli Barba.
Pasados cuatro años, la pareja se divorció en 2011 e iniciaron vidas por separado, aunque según declaraciones de la cantante, ella siempre ha hecho lo posible por mantener contacto con Paula y José Emilio, pues los quiere como propios y les llama “hijos del alma”; esto la llevó también a buscar mejorar su trato con Talina, para que María y sus hermanos de madre estuvieran más tiempo juntos.
Sin embargo, una nube de desgracia parece seguirlos y se manifiesta de diversas formas. En 2018, María dio de que hablar al hacerse de palabras con su abuela por cuestiones de la herencia de su madre, acusando a su tío Jorge ‘Coco’ Levy de negarle acceso a su dinero y a un supuesto fondo de ahorro para su educación que habrían formado amigas de Mariana (como Daniela Romo y la empresaria teatral Tina Galindo), situación que se complicó porque la chica ya no quería estudiar. Intervino su padre, Ariel López Padilla, mismo que toda la vida se había desentendido de ella, encomendando su crianza a la abuela y al cabo de un tiempo se dio un arreglo entre María y su abuela, con una reconciliación que aún perdura….M.D.