Los líderes ucranianos intentaron tranquilizar el martes al país asegurando que la temida invasión de la vecina rusa no sería inminente, aunque admitieron que la amenaza era real y esperaban recibir un cargamento de equipamiento militar estadounidense para reforzar sus defensas.
Rusia ha negado estar planeando un ataque, pero ha acumulado unos 100.000 soldados cerca de Ucrania en las últimas semanas, lo que ha hecho que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se apresuren a prepararse para la posibilidad de una guerra.