Los afganos que sobrevivieron al ataque de un dron estadounidense que mató a 10 miembros de su familia, entre ellos siete niños, dicen que pedir perdón no es suficiente.
Emal Ahmadi, cuya hija de tres años Malika murió el 29 de agosto cuando el misil alcanzó el auto de su hermano, dijo el sábado a The Associated Press que su familia exige que Washington determine quién disparó el dron y castigue al personal militar responsable del ataque.
“No nos basta que pidan perdón”, dijo Ahmadi. “Estados Unidos debe hallar a la persona que hizo esto”.
Ahmadi dijo que la familia también pide una indemnización económica por sus pérdidas y exigió que ciertos miembros de la familia sean trasladados a un tercer país, sin especificar cuál sería.