Al lado de la heladería italiana hay una pizzería. Luego está el supermercado y unos metros más allá, el restaurante de sushi. Al visitante desprevenido, las cuatro calles que conforman la zona comercial de Surfside le pueden parecer iguales a las de cualquier otra localidad en Estados Unidos. Pero no lo son.
Si te detienes y prestas atención, podrás notar un elemento claramente distintivo: en el nombre o en los carteles que muestran en sus puertas estos establecimientos aparece escrita la palabra kosher, que revela que sus alimentos cumplen con las normas tradicionales de la religión judía.
Y es que esta pequeña localidad ubicada al norte de Miami Beach, que la semana pasada fue duramente golpeada por la tragedia al registrarse el derrumbe parcial del edificio Champlain Towers South, es el hogar de una numerosa y pujante comunidad hebrea.
De hecho, entre los fallecidos y desaparecidos en el colapso, hay numerosos ciudadanos de origen judío, algunos provenientes de países latinoamericanos como Argentina o Venezuela.
Aunque el censo estadounidense no recopila información sobre la religión de los ciudadanos, estimaciones publicadas por la prensa local apuntan que unos 2.500 de los 5.600 habitantes de Surfside son de origen judío.
Esta presencia es visible en todo tipo de comercios. Desde la floristería y la sastrería hasta la tienda que vende habanos tienen en el marco de sus puertas una mezuzá, un pergamino de la Torá (el texto que constituye la base y el fundamento del judaísmo) metido dentro de una pequeña cajita.
También puede verse en la licorería, en cuya entrada hay una gran estrella de David, uno de los símbolos identitarios del judaísmo.
Pero se ve sobre todo en la gente: es notable la cantidad de hombres usando kipá (un casquete redondo que cubre la coronilla), junto a mujeres luciendo faldas largas, símbolos de una creciente presencia de judíos observantes u ortodoxos.LS