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La Fiscalía rusa pide tres años y medio de cárcel para Navalni

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La Fiscalía rusa pide tres años y medio de cárcel para Navalni

Putin “pasará a la historia como un envenenador”, ha dicho el opositor durante el juicio en Moscú que ha comenzado hoy, mientras sus partidarios convocan nuevas protestas para exigir su liberación.

Alexéi Navalni afronta este martes un juicio crucial. La Fiscalía rusa ha pedido una condena de hasta tres años y medio de cárcel para el líder opositor, mientras la tensión entre el Kremlin y los partidarios del activista aumenta. Navalni, de 44 años, que ha comparecido ante el Tribunal Municipal de Moscú con gesto cansado y vestido con una sudadera azul marino con capucha, está acusado de violar repetidamente los términos de una sentencia por fraude de 2014 y los de la libertad condicional impuesta entonces, por no presentarse a las revisiones judiciales. El opositor, que fue arrestado tras regresar a Moscú desde Alemania, donde se recuperó de un envenenamiento grave sufrido este verano en Siberia, asegura que esos cargos son otra persecución política más para acallarle. Los juzgados donde se instruye el caso del activista, y donde se han citado sus seguidores, han amanecido cercados por las fuerzas de seguridad. Ya hay más de 311 detenidos, según la organización especializada Ovd-Info.

Desde la tradicional celda acristalada donde comparecen los acusados en los juicios en Rusia, Navalni ha hecho todo un discurso político para exigir su liberación. El opositor ha cargado contra el presidente ruso, Vladímir Putin, a quien culpa directamente del ataque con una sustancia de uso militar fabricada en la antigua URSS que casi le mata. “Por mucho que [Putin] pretenda ser un gran geopolítico, su principal amargura es que pasará a la historia como un envenenador”, ha declarado el disidente, que ha elogiado a las decenas de miles de personas que se han manifestado estos días en Rusia para apoyarle. “Espero de veras que este proceso no sea percibido por la gente como una señal de que deben tener miedo”, ha insistido ante la juez.

Navalni ha respondido con cierta ironía a las acusaciones de la Fiscalía, que ha asegurado que no hay justificación para que el opositor no acudiese a las revisiones judiciales sobre su caso y ha tratado de argumentar que no tenía forma de saber que el activista se encontraba fuera del país, en Alemania, donde fue trasladado sin conocimiento en un avión medicalizado. “Estaba en coma”, ha remarcado Navalni. “¿Podría explicarme cómo pude haber cumplido mejor con mis obligaciones? Primero estaba inconsciente, luego consciente, más tarde tuve que aprender a caminar de nuevo”, ha señalado el destacado opositor, que ha recalcado que incluso el presidente ruso —que se ha referido a él en ocasiones como “el paciente de Berlín” por su hospitalización allí— sabía que estaba en Alemania. Sus abogados han argumentado que no se les notificó que se buscaba al activista hasta pocas horas antes de que este fuese inscrito en la lista de personas buscadas por las autoridades rusas.

La indignación por el nuevo proceso a Navalni, que desde el 18 de enero se encuentra cumpliendo 30 días de prisión preventiva, ha encendido las protestas contra el Kremlin, que han sacudido Rusia los dos últimos fines de semana. El domingo, un despliegue policial inédito en las principales ciudades de Rusia y la dura represión de las fuerzas de seguridad no lograron, sin embargo, reducir las manifestaciones, que terminaron con más de 5.100 detenidos en todo el país, algunos bajo una fuerte violencia, que incluía el uso de porras y de pistolas eléctricas. Entre los detenidos está Yulia Naválnaya, la esposa del opositor, que recibió una multa de 20.000 rublos (220 euros) por participar en la manifestación, y que está presente este martes en el juicio contra su esposo. “Te vi en la televisión en mi celda. Dicen que estás violando constantemente el orden público. ¡Chica mala! Pero estoy orgulloso de ti”, le ha dicho Navalni desde el acuario en un costado de la sala de vistas, revestida de paneles de madera, donde el opositor ha permanecido todo el juicio.

Yulia Naválnaya, esposa del opositor Alexéi Navalni, a su llegada al tribunal de Moscú este martes.
Yulia Naválnaya, esposa del opositor Alexéi Navalni, a su llegada al tribunal de Moscú este martes.EVGENIA NOVOZHENINA / REUTERS
El Gobierno ruso, que durante años ha tratado de ignorar la existencia del opositor, ha defendido el proceso contra este y ha advertido a Occidente de que no interfiera en la política interna rusa. Una portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, ha cargado contra la veintena larga de diplomáticos occidentales que han acudido al juicio de Navalni como observadores y les ha acusado de injerencia y de intentar “ejercer presión psicológica” sobre la juez del caso.

Navalni, que se ha hecho conocido por sus revelaciones de la corrupción de la élite política y económica de Rusia, se ha convertido en el crítico más visible de Vladímir Putin. Además del proceso judicial de este martes, que podría no tener un veredicto este mismo día, el disidente se enfrenta a otros graves cargos de fraude a gran escala relacionados con fondos de la organización anticorrupción que lidera, que podría suponer una pena de 10 años de cárcel. Los procesos judiciales contra Navalni, que ya le habían supuesto el veto en las elecciones presidenciales de 2018, pueden apartarle ahora no solo de la política, sino también de la calle.

En la vista blindada de este martes, donde se ha prohibido a los medios que hagan fotografías o emitan en directo el juicio, la fiscal Ekaterina Frolova ha defendido que el castigo se cumpla en una colonia penal (una prisión en la que también se trabaja) para Navalni, y ha reclamado que se restablezca la condena original de tres años y medio en régimen penitenciario que se le suspendió en 2014, tal y como solicitó a finales de diciembre el servicio penitenciario de Moscú, el organismo que ha acusado a Navalni de no presentarse a las audiencias semanales de control.

Caso ‘congelado’ desde 2014
El hecho de que el caso detrás de los cargos contra el destacado opositor fuese declarado “injusto y arbitrario” por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2017 ha aumentado todavía más el malestar entre la ciudadanía rusa. El tribunal, con sede en Estrasburgo, condenó a Rusia por violar el derecho a un juicio justo de Alexéi Navalni y de su hermano, Oleg. Ambos fueron condenados en el mismo proceso por malversación de fondos (unos 500.000 euros) en dos firmas rusas, incluida la sucursal en el país euroasiático del gigante de cosméticos francés Yves Rocher.

Estrasburgo falló que Rusia debía pagar 10.000 euros a cada uno de los hermanos Navalni por daños y perjuicios y reembolsar sus costos legales: 45.000 euros para Alexéi Navalni y 18.000, para Oleg. Navalni no tuvo que entrar en prisión, sino que recibió lo que se denomina una “condena suspendida”; su hermano, Oleg, sí cumplió la pena completa: tres años y medio en una colonia penal. La misma que la Fiscalía rusa reclama ahora que se reinstaure para Alexéi Navalni.

Pese a la antigüedad del proceso y el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el caso siguió quedando ahí, como una bala en la recámara contra el opositor. La sentencia señalaba que Navalni debía permanecer limpio durante seis años tras el veredicto para que la condena fuese anulada definitivamente, pero el opositor ha acumulado desde entonces en su expediente otros delitos, sobre todo relacionados con su participación y organización de protestas anti-Kremlin. Así que el caso denominado Yves Rocher nunca dejó de estar en la nevera. Hasta finales del año pasado, cuando el proceso resucitó y derivó en una nueva causa judicial contra el opositor.

La policía rusa detiene a varias personas en las inmediaciones del Tribunal Municipal de Moscú, donde se desarrolla este martes el caso Navalni.
La policía rusa detiene a varias personas en las inmediaciones del Tribunal Municipal de Moscú, donde se desarrolla este martes el caso Navalni.EVGENIA NOVOZHENINA / REUTERS
La Unión Europea y Estados Unidos han criticado la represión de Rusia de las protestas pacíficas y han reclamado que se libere a Navalni, cuyos principales aliados también han sido procesados y están en arresto domiciliario, incomunicados. El lunes, en vísperas de la visita a Moscú del Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, Martina Fietz, la portavoz adjunta de la canciller alemana, Angela Merkel, reclamó el fin de las “acciones desproporcionadas contra manifestantes políticos” y condenó el uso de la violencia. “Los detenidos deben ser puestos en libertad de inmediato”, reclamó.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, también cargó contra la reacción rusa. “Los arrestos, la violencia utilizada por la policía es profundamente inquietante”, dijo el domingo en una entrevista con la cadena MSNBC. Las protestas provocadas por la detención de Navalni reflejan “la frustración que tiene el pueblo ruso con la corrupción, con la autocracia”, apuntó…..MD

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