
El papa Francisco se comprometió ayer a limpiar la Iglesia católica de abusos sexuales y rezó por las víctimas del excardenal Theodore McCarrick, un día después de que el Vaticano publicó un informe detallado sobre las décadas en las que la institución ocultó su conducta sexual.
El Vaticano culpó a una serie de obispos, cardenales y papas por restar importancia y descartar montones de evidencias del mal comportamiento de McCarrick desde la década de 1990.