El proceso de reapertura progresiva de la economía en Nueva York, que podría pasar a la Fase 4 en pocos días, no ha significado un mayor cambio para el jornalero mexicano Pedro Peña, que al igual que miles de trabajadores inmigrantes acumulan cuatro meses de deudas, amenazas de desalojo de sus viviendas y un futuro incierto. Ahora, solo aguardan por legislaciones locales y estatales que puedan dar alivio financiero a la catástrofe que viven sus familias.
Peña se unió este jueves a una concentración de la ´Coalición de los Trabajadores Excluídos’ que agrupa a más de 94 organizaciones, que entre otras peticiones exigen la aprobación de una ley estatal que obligaría al selecto club de 112 multimillonarios del estado a pagar un impuesto a la riqueza que permita financiar una estrategia de alivios a los inmigrantes, que no fueron incluidos en los planes de estímulo del Gobierno federal ante el cierre económico para contener el coronavirus.
“Como trabajador de la construcción al igual que cientos de mis compañeros, de nada ha servido la reapertura porque igual no hay trabajo. Muchos patronos piensan que nosotros no nos sabemos cuidar del coronavirus. Otros se aprovechan de la situación para pagarnos menos. Por eso es vital, es humano, que se aprueben medidas que nos den un oxígeno. Muchos estamos a punto de quedarnos en la calle, por las deudas con la renta”, narró el obrero de la construcción mexicano con 12 años residenciado en Nueva York.
Como parte de esta demostración, un grupo de 100 trabajadores de varias ramas iniciaron un ayuno por 24 horas en la Plaza Madison, en Manhattan, a pocas cuadras de la residencia de Jeff Bezos, el magnate dueño de Amazon, como una forma de presionar simbólicamente al gobernador Andrew Cuomo y a legisladores locales y estatales a aprobar leyes que lancen un salvavidas a los más vulnerables, cargando un nuevo impuesto a los más privilegiados….LS