La medida, a juicio del viceprimer ministro cubano, Alejandro Gil, se aprueba ‘aun en medio de la hostilidad y el recrudecimiento del bloqueo económico y comercial de Estados Unidos contra Cuba’.
Pero, justamente por la creciente agresividad de la administración de Donald Trump, y los numerosos perjuicios que el paso de la pandemia de la Covid-19 deja en el país, es que tales normas tienen lugar.
Según declaró el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, será necesario vender una determinada cantidad de mercancía en moneda libremente convertible, para tener divisas y seguir ampliando ese tipo de comercialización y porque parte del dinero recaudado por esa vía se introducirá en la industria nacional, para que esta se convierta en una fuente de productos destinados a esas tiendas y a las otras.
La medida de aplicar un gravamen al dólar no resultó en ningún caso fortuita.
Esta nació en 2004 en respuesta a las prohibiciones de operar con tales divisas en bancos extranjeros, lo que a la economía de la isla causa significativos daños y crean serios riesgos para el normal ejercicio de la actividad financiera internacional.
A causa del bloqueo económico, financiero y comercial, y la persecución a las transacciones cubanas donde quiera que estas acontezcan, la norma buscó desestimular la entrada solamente del efectivo de esta moneda específica.
Cuba, ante la prohibición de usar el dólar para pagos a terceros en el exterior, se ve impelida a comprar monedas de reembolso, con las consiguientes pérdidas derivadas de las tasas de cambio.
Las autoridades cubanas explicaron oportunamente que al gravar los billetes que entrarían al país se cumplirían dos objetivos: compensar los costos y riesgos asociados al traslado físico de los mismos hacia el exterior en las condiciones de recrudecimiento del bloqueo.
Además, motivarían económicamente a quienes desearan ingresar dinero al país, a que lo hicieran por vías bancarias o mediante el uso de otras monedas (divisas) sin las referidas restricciones, como dólares canadienses, euros, libras esterlinas, francos suizos y otras.
Las medidas tomadas por el gobierno cubano, en medio de un contexto en el que se vaticina una crisis sin precedentes para todo el mundo, responden a la lógica humanista de la Revolución.
La estrategia, sentenció Díaz-Canel, parte de la necesidad de trasformar el comportamiento de la economía cubana con agresividad, intensidad e innovación y de desarrollar la misma, lo cual no significa más que ofrecer mayor bienestar al pueblo... R.B