No fueron sólo las medidas para prohibir el partido de las oposición más crítico con el Gobierno de Tailandia las que llevaron a Gift a la calle por primera vez.
A esta arquitecta paisajista de 25 años de edad también la activaron los comentarios que criticaban a su generación por no ser lo suficientemente valiente como para ir más allá de los comentarios en internet y atacar a un sistema controlado por el ejército desde las elecciones que pusieron fin al dominio de una junta militar.
Ella y otros novatos en las movilizaciones se unieron a veteranos de las turbulentas décadas de protestas callejeras en Bangkok en la manifestación de este fin de semana, la más grande desde el golpe de Estado de 2014.
“Dicen que la nueva generación sólo existe en las redes sociales, así que estamos aquí para demostrar que también tenemos voz”, dijo Chattip Aphibanpoonpon, quien, como muchos tailandeses, se presenta utilizando su apodo.
“El conflicto solía ser de gente dividida. Ahora es una batalla entre los militares y el pueblo. No es justo.”
En un país que ha sufrido durante mucho tiempo protestas sangrientas – interrumpidas por golpes de Estado bajo el pretexto de acabar con las manifestaciones -, la manifestación pacífica del sábado fue un recordatorio de la tensión que se está generando rápidamente entre las instituciones y la población que pide cambios.
En primer plano se encuentra el multimillonario de 41 años Thanathorn Juangroongruangkit, a quien recientemente se le prohibió ser miembro del Parlamento y cuyo partido Futuro Adelante se enfrenta a la disolución.
En ambos casos, los partidarios del partido creen que los argumentos jurídicos son falsos y persiguen eliminar el reto que plantean al primer ministro Prayuth Chan-Ocha, el exlíder de la junta que permaneció en el poder después de las elecciones de marzo, que según la oposición fueron un fraude.
ES SOLO EL COMIENZO
“Esto es solo el comienzo”, dijo Thanathorn a los manifestantes que llenaban la calle al sol del atardecer entre un centro comercial de Bangkok y una galería de arte.
La protesta fue convocada un día antes como una “flash mob” o movilización relámpago en el Facebook Live de Thanathorn y un solo tuit que obtuvo cerca de 67.000 retuits y 41.000 “me gusta”.
Precisamente es la influencia de Futuro Adelante en las redes -así como sus compromisos de cambiar la constitución redactada por el ejército y de poner fin al servicio militar- lo que preocupa al ejército.
El jefe del ejército, Apirat Kongsompong, ha dicho que Tailandia se enfrenta a una situación de “guerra híbrida” contra un movimiento al que acusa de intentar utilizar las redes sociales para aglutinar a la gente en contra del ejército y la poderosa monarquía.
“Los jóvenes son entusiastas, decididos y llenos de energía, pero no ven con claridad los trucos de los políticos”, dice Warong Dechgitvigrom, un político de derechas que ve en Futuro Adelante una amenaza existencial para Tailandia y su monarquía.
La portavoz del Gobierno, Narumon Pinyosinwat, dice que el partido debería expresar sus opiniones a través del parlamento y no en la calle, pero no cree que la situación se agrave.
La elevada participación en la manifestación fue un reflejo del creciente compromiso político entre los jóvenes, pero no es seguro que vaya a dispararse, dice Titipol Phakdeewanich, decano de la facultad de ciencias políticas de la Universidad de Ubon Ratchathani.
“No veo que se convierta en un movimiento serio como en el pasado o a la escala de Hong Kong”, dijo.
La amplia cobertura en las redes sociales puso de relieve hasta qué punto la oposición va por delante del Gobierno en dicho frente.
Thanathorn tiene 1,1 millones de seguidores en Facebook y 670.000 en su cuenta de Twitter @Thanathorn_FWP, en comparación con los 770.000 de Prayuth y los 55.000 de @prayutofficial en Twitter.