
El Amazonas vuelve prácticamente a la casilla de salida con la deforestación. El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil ha revelado que entre agosto de 2018 y julio de 2019 se perdieron casi 10.000 kilómetros de selva, concretamente 9.762 kilómetros cuadrados. Para hacerse una idea de lo que representa, esta superficie es mayor que todo el País Vasco o la Comunidad de Madrid. También que un país como Chipre.
Se trata del dato más alto registrado desde el año 2008 (entonces fueron más de 12.000 los kilómetros cuadrados que se perdieron) y rompe con una década entera en la que las cifras alcanzaron mínimos históricos gracias a una mayor preocupación medioambiental. Coincide además con la llegada al Gobierno de Jair Bolsonaro, que ha optado por desmovilizar las políticas públicas de combate a la deforestación.
El fomento de la minería, la tala indiscriminada y la ocupación de tierras ha tenido consecuencias devastadoras en los últimos meses para la selva tropical, que es un almacén de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global.
La principal han sido los incendios que han proliferado en la Amazonia y que han aumentado considerablemente en este 2019. Brasil ha sufrido 80.000 (un 80% más que el año anterior) y más de la mitad de los focos (el 52%) se han concentrado en la selva amazónica.
Estos datos de 2019 vuelven a las cifras anteriores a la última década. Desde 2008 los distintos Gobiernos de Brasil habían logrado reducir la deforestación gracias a la acción concertada con las agencias federales y a la imposición de un sistema de multas. Una situación que se ha reducido considerablemente con Bolsonaro como presidente de Brasil.
Se trata del dato más alto registrado desde el año 2008 (entonces fueron más de 12.000 los kilómetros cuadrados que se perdieron) y rompe con una década entera en la que las cifras alcanzaron mínimos históricos gracias a una mayor preocupación medioambiental. Coincide además con la llegada al Gobierno de Jair Bolsonaro, que ha optado por desmovilizar las políticas públicas de combate a la deforestación.
El fomento de la minería, la tala indiscriminada y la ocupación de tierras ha tenido consecuencias devastadoras en los últimos meses para la selva tropical, que es un almacén de carbono que ralentiza el ritmo del calentamiento global.
La principal han sido los incendios que han proliferado en la Amazonia y que han aumentado considerablemente en este 2019. Brasil ha sufrido 80.000 (un 80% más que el año anterior) y más de la mitad de los focos (el 52%) se han concentrado en la selva amazónica.
Estos datos de 2019 vuelven a las cifras anteriores a la última década. Desde 2008 los distintos Gobiernos de Brasil habían logrado reducir la deforestación gracias a la acción concertada con las agencias federales y a la imposición de un sistema de multas. Una situación que se ha reducido considerablemente con Bolsonaro como presidente de Brasil……YP