
El portugués con acento español de Venezuela ha llegado a la gran capital de la Amazonia. Es fácilmente reconocible entre quienes ofrecen botellas de agua en la plaza principal de Manaos bajo un calorazo que solo amaina de madrugada y entre los camareros de restaurantes o heladerías. Pero el español se oye sobre todo en el entorno de la estación de autobús, donde la venezolana Andreina Márquez, de 40 años, y varias decenas de compatriotas asaban recientemente unos pescados para comer. El creciente desembarco de migrantes venezolanos en Manaos es, en parte, fruto de los esfuerzos de las autoridades brasileñas para repartirlos por el territorio y aliviar las tensiones al norte de Manaos, en la región donde está el único paso fronterizo entre ambos países. Casi 15.000 personas han sido repartidas entre 250 municipios de prácticamente todos los estado. FB