(EFE).- Jóvenes católicos de Centroamérica que asistieron a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) dijeron este domingo que asumen el mensaje del papa Francisco de vivir el presente y ser gestores del cambio, y elogiaron al sumo pontífice por ser un líder espiritual cercano y un bálsamo en sus vidas.
Adolescentes procedentes de Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Panamá señalaron a Efe que haber acompañado al papa en la JMJ los marcará de por vida pues, por los problemas que atraviesa la región, pensaron que no sería posible asistir.
La costarricense Fiorella Abarca, que viajaba en la Línea 1 del Metro de Panamá tras la misa de clausura, dijo a Efe que estaba bien el mensaje del papa, centrado en las realidades de Latinoamérica, “que nos impulsa como jóvenes cristianos a querer emprender ese camino de ser líderes y gestores de cambios en la región”.
Para Abarca, a diferencia de otros pontífices, Francisco “se muestra cercano con los jóvenes, humano y un latinoamericano más”. Haber estado en esta JMJ junto a él es una experiencia “que me va durar por el largo de mi existencia”, afirmó.
La peregrina de Costa Rica dijo que después de la JMJ se quedará unos días más en Panamá, un país que describió como “muy rico en biodiversidad y su gente muy buena, economía robusta, precios accesibles”, por lo cual, expresó, “no dudaría en volver por la cercanía”.
En los alrededores del histórico Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, el salvadoreño Michael Marroquín indicó a Efe que uno de los mensajes más alentadores del papa fue pedir “que no tuviéramos miedo a nuestra cultura” y que “nos identificáramos con nuestra cultura”, pero básicamente el expresado este domingo en la clausura de la JMJ acerca de que “somos el presente, el ahora”.
El peregrino salvadoreño afirmó que esta experiencia lo ha marcado “y siento -aseguró- que eso va a quedar en mí por muchos años”, al tiempo que comentó que él y su delegación se quedarán unos días más en Panamá, un país al que no duda que vuelva porque “es hermoso”.
En ese mismo lugar estaba Marlene Villanis, una panameña que tuvo el honor de formar parte del grupo coral que cantó las canciones de la JMJ en todos los encuentros con el Pontífice argentino.
Mientras descansaba en un banco junto a su hija de unos tres meses, expresó a Efe que estar cerca del pontífice y oír sus palabras la transformó, y es que estar en la JMJ ha sido una obra de Dios, consideró.
“El papa es un hombre muy sabio, sus palabras llegan tan profundo que te dejan marcado de por vida”, declaró la joven, que vive en el populoso barrio capitalino de Patio Pinel.
Otro peregrino que estaba en el lugar era el guatemalteco Ricardo Barrientos, que dedicaba tiempo para hacer turismo religioso, luego de haber participado en una vigilia y en la misa de clausura.
Cautivado por la majestuosidad de los objetos del museo de la iglesia de la Merced, que datan de la época colonial, mencionó a Efe que se siente satisfecho por encontrar mensajes esperanzadores que dio el papa en los cinco días de actividades eclesiásticas.
“Jorge Mario Bergoglio fue muy motivador para todos. En mi caso me animó a continuar mi trabajo pastoral con jóvenes de la iglesia. Todavía sigo entusiasmado y alegre con esta jornada”, dijo el peregrino que viajó con su madre y su hermana.
Aunque volverá a su país este martes, aseguró que recorrerá todo lo que pueda de Panamá.
En ese lugar, la nicaragüense Jessica Guzmán resaltó que el papa, “nos da ánimo a los jóvenes de Nicaragua a seguir adelante ante todas las situaciones (conflictivas) que vienen dándose en el país”.