HOMESTEAD, Florida, EE.UU. (AP) — Cipriano Garza dice que el representante Carlos Curbelo es “una persona decente, dedicado a la familia”. Y elogia la forma en que el legislador del sur de la Florida lucha para que su partido proteja de la deportación a los jóvenes sin papeles que fueron traídos al país de niños.
Fundador de una agrupación sin fines de lucro que ayuda a los trabajadores agrícolas, Garza fue anfitrión de Curbelo en una fiesta para recién graduados en el Speedway de Homestead-Miami. Pero sus elogios vinieron acompañados de una advertencia.
“Mejor que haga lo que le conviene a la comunidad”, dijo Garza, de 70 años y quien supo ser peón de campo. “Si no, puede perder”.
En todo el país, desde el Central Valley de California hasta los suburbios de Denver y el distrito de Curbelo en la Florida, republicanos moderados como Curbelo son presionados para que no sigan la línea dura de su partido en torno a la inmigración. Luego de años en los que los legisladores republicanos se negaron a transar, el partido está en medio de una batalla interna y muchos dirigentes están conscientes de que podrían tener que suavizar sus posturas para preservar sus bancas y el control republicano de la Cámara Baja.
“Quienes tienen prioridades y firmes convicciones sobre ciertos temas no pueden quedarse cruzados de brazos y esperar que los líderes” les den respuestas, dijo Curbelo. “Eso no funciona así”.
Curbelo, de 38 años, busca un tercer mandato en representación de un distrito que va desde suburbios exclusivos de Miami hasta los Everglades y Cayo Hueso. El 70% de sus electores son hispanos, casi la mitad nacidos afuera del país.
Curbelo y el representante californiano Jeff Denham, cuyo distrito en la zona de Modesto vive de la agricultura y de la mano de obra migrante, lanzaron una iniciativa que obligaría a la cámara baja a votar sobre cuatro proyectos sobre inmigración. Veintitrés republicanos ya apoyaron la petición y harían falta solo dos votos más, siempre y cuando todos los demócratas se sumen, como se espera.
Otro partidario de esta inusual rebelión de moderados que generalmente acatan la línea del partido es el representante Mike Coffman, de Colorado, quien no oculta su frustración por haber tenido que esperar casi 18 meses para que el líder de la bancada republicana en la Cámara de Representantes Paul Ryan se comprometiese a llevar el tema al Congreso.
“Me decía, ‘lo vamos a hacer, lo vamos a hacer’, y no pasaba nada”, dijo Coffman. “No van a poder decir que quienes firmamos esta petición no le dimos tiempo a la conducción”.
Los centristas están a favor de una legislación que evitaría la deportación de cientos de miles de inmigrantes sin papeles que fueron traídos al país de niños, conocidos como los “dreamers”. Proponen que se despeje el camino para que saquen la ciudadanía y dejen de vivir en la incertidumbre creada cuando el presidente Donald Trump suspendió el programa DACA que los amparaba desde la época de Barack Obama. Tribunales federales han impedido que el programa quede sin efecto.
En un esfuerzo por contrarrestar el pedido, Ryan y sectores conservadores están negociando con los centristas. Se espera que haya una votación este mes, aunque será difícil redactar una legislación lo suficientemente liberal como para contar con el visto bueno del Senado y lo suficientemente restrictiva como para que Trump le dé su apoyo.
Curbelo representa un distrito que Hillary Clinton ganó por un amplio margen de 16 puntos porcentuales en las elecciones del 2016 y sabe que no tiene la reelección asegurada.
De los 23 republicanos que firmaron la petición, nueve representan distritos en los que la presencia hispana supera el 18%, que es el promedio nacional. Clinton triunfó en 12 de esos distritos en el 2016, algunos de los cuales se encuentran en suburbios moderados de ciudades como Filadelfia y Minneapolis o de regiones agrícolas que dependen de los trabajadores migrantes.