
El vertiginoso cambio de decisión tuvo lugar en la primera sesión del 115vo Congreso, una ocasión normalmente caracterizada por la pompa ceremonial bajo la cúpula del Capitolio.
Sin embargo, los representantes republicanos se encontraron bajo fuego no sólo de los demócratas, sino del futuro mandatario, por haber decidido el lunes de manera sigilosa neutralizar la Oficina de Etica del Congreso —que es autónoma— y ponerla bajo control de los legisladores.
Los líderes del Partido Republicano maniobraron con rapidez para contener los daños y horas después de que Trump criticara en un tuit la prioridad que se había dado a esa medida, convocaron una sesión de emergencia de representantes de esa fuerza política para aprobar la cancelación de los cambios.
El episodio, que sucedió antes del inicio de sesiones del nuevo Congreso y de la juramentación de legisladores, ilustra la influencia que Trump podría tener sobre su partido en Washington, donde tendrá la mayoría en ambas cámaras por primera vez en una década.
“De todo el trabajo que tiene que hacer el Congreso, ¿en verdad tienen que convertir en su primer acto y prioridad la debilitación de la Comisión Independiente de Vigilancia Etica, por injusta que ésta pueda ser?”, preguntó Trump en un tuit el martes en la mañana.