Obama elimina residencia automática para cubanos, suspende política “Pies Mojados, Pies Secos”

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WASHINGTON (AP) — El presidente Barack Obama anunció el jueves la anulación de una vieja política migratoria que permitía a cualquier cubano que llegara a suelo estadounidense quedarse y obtener estatus de residencia legal, una medida que elogió el gobierno de Cuba.

La anulación de la política conocida como “pies mojados, pies secos” entrará en vigor de inmediato. La decisión se da tras meses de negociaciones enfocadas en parte en que Cuba permitiera la repatriación de quienes sean rechazados por Estados Unidos.

“A partir de este momento, los ciudadanos cubanos que intenten entrar a Estados Unidos de manera ilegal y no cumplan los requisitos para recibir asilo humanitario serán deportados, de conformidad con las leyes estadounidenses y sus prioridades de aplicación”, señaló Obama en un comunicado.

“Al tomar esta medida, estamos dando a los migrantes cubanos el mismo trato que damos a los migrantes de otros países. El gobierno cubano ha acordado recibir a los cubanos que regresen, tal como ha aceptado el regreso de migrantes interceptados en el mar”, añadió.

En una declaración escrita difundida por la televisión estatal, el gobierno de Cuba consideró que se trata de “un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales”.

Además, confió en que contribuya “a la normalización de las relaciones migratorias, las cuales han estado marcadas desde el triunfo de la revolución por la aplicación de políticas agresivas en esta materia por sucesivas administraciones estadounidenses, que alentaron la violencia, la migración irregular y el tráfico de personas, causando numerosas muertes de inocentes”.

Obama está utilizando una modificación en las normas administrativas para poner fin a esta política. Donald Trump podría revertir el cambio una vez que asuma la presidencia la próxima semana. El presidente electo ha criticado las medidas de Obama para mejorar las relaciones con Cuba. Pero eliminar una política que ha permitido que cientos de miles de personas lleguen a Estados Unidos sin visa encaja con el compromiso de Trump de aplicar políticas migratorias más estrictas.

La política “pies mojados, pies secos” fue implementada en 1995 por el presidente Bill Clinton mediante la reforma de una política migratoria más liberal. Hasta entonces, a los cubanos que eran capturados en el mar mientras intentaban llegar a Estados Unidos se les permitía quedarse en el país y podían obtener la residencia legal después de un año.

Washington se mostraba renuente a deportar gente a la isla socialista gobernada en ese entonces por Fidel Castro, y en general el gobierno cubano también se negaba a aceptar a los ciudadanos repatriados.

En el pasado, La Habana se ha quejado amargamente de los privilegios migratorios especiales otorgados por Estados Unidos, ya que —dice— alientan a los cubanos a arriesgarse a efectuar peligrosos viajes para escapar, y generan una fuga de cerebros. Pero la medida también ha servido como una válvula de escape para el Estado unipartidista, al permitir que los cubanos más insatisfechos busquen una vida mejor en el exterior y se conviertan en fuentes de apoyo financiero para sus parientes en la isla.

Ambos gobiernos llevaban meses negociando el fin de la ley “pies mojados, pies secos”, y el jueves concluyeron el acuerdo.

Sin embargo, aún está en pie el embargo económico impuesto a Cuba hace décadas, así como la Ley de Ajuste Cubano, que le permite a los habitantes de la isla convertirse en residentes permanentes al año siguiente de haber llegado legalmente a Estados Unidos.

Bajo los términos del acuerdo, La Habana ha accedido a recibir a los cubanos rechazados por Washington, si el tiempo entre su partida de Cuba y el inicio de las audiencias de deportación en Estados Unidos es de cuatro años o menos. Las autoridades dijeron que tal periodo es exigido por una ley cubana implementada después de que el Congreso estadounidense aprobó la Ley de Ajuste Cubano.

“Para que esto funcionara, los cubanos tenían que acceder a recibir de vuelta a la gente”, dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Obama.

Funcionarios del gobierno exhortaron al Congreso a que revoque la Ley de Ajuste Cubano.

Las autoridades dijeron que los cambios no afectarán a una lotería que permite que 20.000 cubanos lleguen a Estados Unidos legalmente cada año. Pero Rhodes dijo que el cambio es un paso necesario hacia el desarrollo económico y político de Cuba.

“Es importante que Cuba siga teniendo una población joven y dinámica que evidentemente está fungiendo como agente del cambio”, señaló.

Rhodes también mencionó un incremento en la migración de cubanos, en especial a través de la frontera entre Estados Unidos y México, lo cual —dijo— refleja la expectativa entre los cubanos de que el gobierno de Obama pronto pondría fin a ese estatus migratorio especial.

Desde octubre de 2012, más de 118.000 cubanos se han presentado en puertos de ingreso a lo largo de la frontera, de acuerdo con estadísticas publicadas por el Departamento de Seguridad Nacional, incluidas más de 48.000 personas que llegaron entre octubre de 2015 y noviembre de 2016.

En La Habana, los cubanos no se mostraron sorprendidos.

“Esto estaba por levantarse en cualquier momento”, dijo Guillermo Britos, un chofer de 35 años, a The Associated Press. “Puede ponerle una dinámica más normal a la emigración, para que no tanta gente se muera en el mar, pero también se le quita una válvula de escape al gobierno, que conseguía divisas de los emigrantes”.

Para Lazarito Valdez, un pescador de 28 años, la medida no frenará los intentos de los cubanos por llegar a territorio estadounidense.

“Yo creo que de alguna manera los cubanos van a llegar a Estados Unidos”, dijo. “Lo que buscamos viajando son mejoras económicas, y eso no va a cesar”.

Entre la comunidad cubana en Miami hubo enojo contra Obama, mientras algunos consideraron que la medida incrementará las presiones para que haya cambios en la isla.

“La gente, al no poder salir, internamente podría traerle problemas al régimen”, dijo Jorge Gutiérrez, un ex combatiente de la Bahía de Cochinos de 80 años. Sin embargo, subrayó que “desde el punto de vista humano, es privar a las personas que están pasando trabajo (en Cuba) de la posibilidad de un futuro mejor”.

Para Frank Calzón, director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre, se trata de “otro de los caprichos del señor Obama”. Su organización envió recientemente una carta a Trump pidiéndole que revoque las medidas ejecutivas de Obama que flexibilizaron las relaciones con Cuba.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba estuvieron congeladas durante décadas en la Guerra Fría, pero Obama y el presidente cubano Raúl Castro reestablecieron vínculos diplomáticos plenos y abrieron embajadas en sus respectivas capitales en 2015. Obama visitó La Habana en marzo de 2016.

Funcionarios estadounidenses y cubanos se reunieron el jueves en Washington para coordinar los esfuerzos en el combate al tráfico de personas.

Obama dijo que el Programa de Acceso para los Médicos Profesionales Cubanos, iniciado por el presidente George W. Bush en 2006, también será cancelado. La medida permitía a doctores, enfermeras y otros profesionales médicos cubanos solicitar permiso de entrada a Estados Unidos mientras cumplían misiones en el extranjero. El presidente dijo que esos doctores todavía pueden solicitar asilo en embajadas estadounidenses en todo el mundo.

“Al proporcionar trato preferencial al personal médico cubano… se corre el riesgo de dañar al pueblo cubano”, afirmó Obama.

La gente que ya se encuentra en Estados Unidos y realizando trámites amparada por los programas “pies mojados, pies secos” y el de médicos podrá continuar con el proceso para obtener su residencia legal.

El trato preferente para los cubanos reflejaba el poder político de los cubano-estadounidenses, en especial en Florida, un estado crucial en los comicios presidenciales.

Eso ha ido cambiando en los últimos años. Los cubanos de mayor edad, en especial los que huyeron del régimen de Castro, tienden a rechazar el acercamiento diplomático de Obama hacia Cuba. Los cubano-estadounidenses más jóvenes han demostrado que a diferencia de sus padres y abuelos, no necesariamente definen sus políticas por las relaciones entre Washington y La Habana.

Las encuestas a boca de urna mostraron que Obama logró obtener aproximadamente la mitad del voto cubano en Florida en 2012. En noviembre, Trump ganó el mismo grupo por un margen mucho más estrecho que muchos nominados republicanos previos.

 

Statement by the President on Cuban Immigration Policy

Today, the United States is taking important steps forward to normalize relations with Cuba and to bring greater consistency to our immigration policy. The Department of Homeland Security is ending the so-called “wet-foot/dry foot” policy, which was put in place more than twenty years ago and was designed for a different era.  Effective immediately, Cuban nationals who attempt to enter the United States illegally and do not qualify for humanitarian relief will be subject to removal, consistent with U.S. law and enforcement priorities.  By taking this step, we are treating Cuban migrants the same way we treat migrants from other countries. The Cuban government has agreed to accept the return of Cuban nationals who have been ordered removed, just as it has been accepting the return of migrants interdicted at sea.

Today, the Department of Homeland Security is also ending the Cuban Medical Professional Parole Program.  The United States and Cuba are working together to combat diseases that endanger the health and lives of our people. By providing preferential treatment to Cuban medical personnel, the medical parole program contradicts those efforts, and risks harming the Cuban people.  Cuban medical personnel will now be eligible to apply for asylum at U.S. embassies and consulates around the world, consistent with the procedures for all foreign nationals.

The United States, a land of immigrants, has been enriched by the contributions of Cuban-Americans for more than a century.  Since I took office, we have put the Cuban-American community at the center of our policies. With this change we will continue to welcome Cubans as we welcome immigrants from other nations, consistent with our laws.   During my Administration, we worked to improve the lives of the Cuban people – inside of Cuba – by providing them with greater access to resources, information and connectivity to the wider world. Sustaining that approach is the best way to ensure that Cubans can enjoy prosperity, pursue reforms, and determine their own destiny. As I said in Havana, the future of Cuba should be in the hands of the Cuban people.

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