
Explicó que el mal está entre las principales causas de muerte y que el detonante es la fibrilación ventricular (arritmia cardíaca) de manera tal que poder recuperar a una víctima depende del dispositivo, que cuesta de 2, 500 a 3, 0000 dólares.
Consideró esencial la instalación de los equipos en las escuelas, acompañados de un programa de capacitación, que permita a los estudiantes desde el nivel básico ser capaces de salvar vidas en esos recintos y en otros lugares y orientar a la población en general para manejarlos.
Abogó porque esos dispositivos sean colocados, además, en empresas, plazas comerciales, vehículos policiales y de bomberos, ambulancias, sobre todo, en las del Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1, aeropuertos y otros espacios, “donde quiera que haya un extintor debe haber un desfibrilador externo”.
“Es necesario que la población aprenda a usar los desfibriladores externos y que esté en capacidad de brindar los primeros auxilios en tanto llega la asistencia médica. A los cinco minutos del ataque la posibilidad de sobrevivir disminuye en 50% y a los diez el 100%”, advirtió Collado.
Especificó que el deceso es debido a cualquier cardiopatía inesperada en personas sanas sin traumas, ni sustancias tóxicas, ocurrida antes de una hora de la aparición de los síntomas que son colapso o pérdida del conocimiento, del pulso y de la presión sanguínea y paro respiratorio.
Hizo la observación en la III Jornada Internacional de Muerte Súbita Cardíaca y el II Simposio de la Sociedad Latinoamericana de Estimulación Eléctrica y Cardíaca, de los que el país es sede hasta mañana.
Indicó que hay tres naciones invitadas Argentina, representada por Andrés Pérez-Riera; Brasil, por Jorge Eduardo Marín, y de Colombia Raúl Garillo, que junto a una plataforma de cardiólogos locales dictan las conferencias desde las 8: 00 de la mañana a las 5: 00 de la tarde, en el hotel Sheraton.
Tratan arritmias y falla cardíaca, talleres interactivos de electrocardiografía, muerte súbita en atleta e infante, dispositivos para prevenir los decesos, entre otros temas.
“Mueren 600 pacientes al día, uno cada dos a tres minutos, el 75% fuera de un hospital y la posibilidad de vivir es de apenas un 5% si no se actúa a tiempo. Solo uno de cada 20 persona sobrevive el traslado al hospital”, informó. Creditos Nuevo Diario