Por: Eugenio Martín Tavera Almánzar
Un plan efectivo que procure la adhesión de las mujeres a una causa, un partido político o un candidato presidencial debe ser creativo y hacerlo desde el punto de vista de la familia.
El candidato que aspire conquistar el voto de la mujer debe ser creíble, confiable, que presente y demuestre un gran impacto y voluntad para implementar sus propuestas.
Ese candidato y su Partido deben tener antecedentes, acciones, que beneficien a la mujer y a la familia, pero debe ser muy comunicativo, darle seguimiento a lo que quieren las mujeres y ser flexible para adoptar los cambios que la realidad le demande.
Basándose en su Partido y teniéndolo como antorcha, el candidato presidencial debe usar las mujeres más vinculadas a su entorno familiar para desde el sector externo al Partido dar el ejemplo e incentivar a todas las mujeres para salir a la conquista de la integración de la mujer en la conquista de sus aspiraciones.
El potencial de las mujeres, al estar más recluidas en el hogar que los hombres, y aparentar ser menos dinámicas que ellos, es inmenso y decisivo en los resultados electorales y eso siempre lo dicen las encuestas de intención de votos, pues además de ser mayoría y más firmes, son las que menos se abstienen, a pesar de estar menos politizadas.
Dadas las características naturales de las mujeres, en el sentido de que su extrema laboriosidad las lleva a hacer diferentes actividades simultáneamente, con una pequeña formación política, con políticas bien estructuradas y un adiestramiento en gestión o gerencia comunitaria, las mujeres son el ente más adecuado para ejercer un plan de crecimiento mediante agentes multiplicadores en la consecución de votos electorales.
El voto de la mujer es demasiado numeroso, importante e influyente como para dejarlo sólo a ellas, al Partido y a su candidato, por lo cual requiere planes, políticas, programas, proyectos y estrategias innovadoras, imaginativas, teniendo en cuenta sus objetivos, metas, misiones, sicología, sociología y sobre todo el pasado, el presente y las aspiraciones de las mujeres.
El equipo del candidato debe investigar qué y cómo quieren las mujeres, y con economistas, sociólogos, sicólogos y estrategas comunitarios y publicitarios preparar un dossier de trabajos políticos, comunicárselo a las mujeres y organizarlas para que ellas salgan a las calles a buscar los votos que aseguren llegar al poder para cumplir las promesas.