
Esta percepción está arraigada también en un club aún más exclusivo, el de los estadounidenses que acumulan una riqueza de cinco millones de dólares o más, o sea, el 5 por ciento más acaudalado de todo el país. Dentro de ese grupo, el 49 por ciento se definen a sí mismos como miembros de la clase media alta, mientras que el 23 por ciento se consideran parte de la clase media. Sólo el 11 por ciento se identifica como una persona rica.
Hay una explicación sicológica para esta percepción, según los expertos. Por un lado, revela la creciente brecha económica entre los superricos y los ricos de hoy. Por otro, los estudios demuestran que más de las tres cuartas partes de los millonarios actuales hicieron su dinero por sí mismos y comenzaron en la clase media o baja y todavía pueden considerarse personas con valores de la clase media.
George Walper, presidente de Spectrem Group, que realizó la encuesta para CNBC en marzo, dijo quelos ricos de hoy también quieren evitar ser etiquetados como tales a causa de la hostilidad cultural hacia su clase social. “La mayoría de los estadounidenses ricos realmente no quiere que usted sepa lo rico que son”, dijo Walper. “Es un porcentaje muy pequeño el de personas que quieren estar en los medios de comunicación. La mayoría de ellos dice: “Sólo soy estadounidense común y corriente”.
Otro resultado curioso de la encuesta de CNBC fue la preferencia de los millonarios por la precandidata demócrata Hillary Clinton, echando por tierra la teoría de que los ricos suelen preferir al Partido Republicano.
En una elección general hipotética, el 53 por ciento de los millonarios encuestados votaría por Clinton, en comparación con el 47 por ciento por Jeb Bush, precandidato presidencial del Partido Republicano. Clinton obtuvo el apoyo del 91 por ciento de los millonarios demócratas, el 13 por ciento de los millonarios republicanos y el 57 por ciento de los millonarios no afiliados a ningún partido.