Los dueños de cafés y restaurantes de Francia están igual de consternados sobre el coronavirus que el resto de la población, pero al mismo tiempo temen convertirse en policías antivirus debido a una nueva norma que obliga a los comensales a presentar constancias de vacunación.
A partir del mes entrante, todos los comensales en Francia deberán mostrar constancia de estar totalmente vacunados o de haber recientemente dado negativo al virus o haberse recuperado de la enfermedad. Para los restaurantes, considerados importante fuente de la economía francesa, la norma es un dolor cabeza adicional tras las penurias causadas por la pandemia.