A la hora de fijarse un patrón para mejorar las diferentes áreas, un norte a seguir, la liga dominicana no es la excepción del resto y apunta su mirada a lo que hace Grandes Ligas, aunque la diferencia de mercado exige un aplatanamiento de cualquier idea.
Sin embargo, el tema de la violencia doméstica, que la MLB lo abrazó a finales del siglo pasado y en la actualidad es tan riguroso que no hay rango intocable, pasa de puntillas en el circuito invernal quisqueyano, tal como ocurre con el tema de los esteroides.