Un nuevo contingente de marines arribó a Kabul el sábado, parte de una fuerza de 3.000 efectivos para asegurar la evacuación de personal estadounidense y aliados afganos de la embajada a medida que el Talibán se acerca a las afueras de la capital.
La decisión de último momento de volver a enviar miles de efectivos estadounidenses a Afganistán revela el estado crítico de la seguridad y pone en duda que el presidente Joe Biden pueda cumplir su plazo del 31 de agosto para retirar las últimas fuerzas combatientes.