El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha anunciado este martes la limitación del uso de llaves de estrangulamiento y las entradas sin previo aviso en domicilios a la hora de la ejecución de arrestos por parte de agentes federales.
En concreto, se prohíben los “estrangulamientos” y “restricciones carotídeas” a menos que se autorice la fuerza letal –cuando el agente tiene una “creencia razonable” de que el sujeto representa un “peligro inminente de muerte o lesiones físicas graves”–, y se reducen las situaciones en las que los agentes pueden acceder a un domicilio sin previo aviso.