Una España dividida votaba el domingo en sus terceras elecciones generales en cuatro años. Todas las miradas recaían en la posible entrada de un partido de ultraderecha en el parlamento por primera vez en décadas, lo que podría ser clave para destituir al actual gobierno socialista.
Se espera que el actual mandatario, el socialista Pedro Sánchez, sea el más votado, aunque el PSOE que dirige parece lejos de conseguir la mayoría parlamentaria necesaria para formar gobierno en solitario.
La fragmentación del paisaje político es el resultado de las medidas de austeridad que siguieron a la recisión económica, el desencanto con el bipartidismo tradicional y el reciente auge del populismo de ultraderecha.