Las autoridades rusas dieron el martes la voz de alarma ante el inminente aumento de las infecciones por el coronavirus debido a la variante ómicron, altamente contagiosa, pero se abstuvieron de anunciar nuevas restricciones en un país en el que existen muy pocos límites, a pesar de estar muy afectado.
Rusia ya tiene, por mucho, el mayor número de decesos por la pandemia en Europa con más de 317.000 muertos. La advertencia del martes se produce pocas semanas después de que las nuevas infecciones y las muertes comenzaran a disminuir en el país luego de otro aumento récord.