SANTA FE.- La bajante histórica de los ríos en la costa Este de esta provincia, consecuencia de la crisis climática, provoca cambios drásticos en la vida ambiental afectando a la flora y la fauna de la región y también enormes consecuencias para todas las actividades que allí se desarrollan.
Así como LA NACION destacó días atrás el caso de la laguna Juan de Garay, de Santo Tomé, cruzando el río Salado que une esta capital con aquella ciudad, hoy el panorama parece haberse extendido. Es el caso de la laguna del balneario de Laguna Paiva, 40 kilómetros al norte de esta capital, que se encuentra completamente seca.