Desde tiempos inmemoriales las mujeres han tenido una influencia determinante en los hombres de poder, ello así porque es la mujer una de las cuatros causas o motivos principales que incentivan al varón. Además de la gloria, el poder y el dinero son los encantos femeninos la pieza principal que escandila el corazón de un hombre y que lo hace preso del deseo irrefrenable de poseerla.
Siempre se ha dicho que “no existe afrodisiaco más efectivo que el poder”. Es por eso que la mayoría de las mujeres caen rendidas ante los hombres de poder, es ese influjo mágico que les produce estar al lado de un hombre importante o con reconocimiento social.