Criar hijos es un proceso hermoso pero estresante. Se requiere de mucho entrenamiento para no perder el control en situaciones que nos molestan o nos preocupan de nuestros hijos.
Cuando los gritos se convierten en lo habitual en la familia, aunque les pidamos disculpas, ya no habrá vuelta atrás. Así lo dice la psicóloga Piedad Gonzáles Hurtado. Los gritos constantes, asegura, tienen un impacto en el cerebro y el desarrollo neurológico del niño.
Cómo afectan los gritos a los niños
Según un estudio de la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Michigan, los gritos de los padres pueden afectar a los niños de las siguientes maneras: