El día antes que le dispararan, el estudiante Lucas Villa le mandó un mensaje a su amigo Héctor.
“Ahorita en Colombia solo el hecho de ser joven y estar en la calle es arriesgar la vida. Todos podemos morir acá, pero cómo uno va a dejar a su pueblo. ¿Cómo no salir a marchar, a protestar mañana 5 de mayo?”.
Ese 5 de mayo, después de pasar el día protestando y marchando, Villa, de 37 años, recibió ocho balazos. Está en “un estado neurológico muy grave” internado en la unidad de cuidados intensivos del hospital San Jorge de la ciudad de Pereira, en la cordillera central de los Andes colombianos.