Cuba despertó. Desde San Antonio de los Baños hasta Santiago, miles de cubanos rompieron el miedo y salieron a las calles con una consigna que desafió décadas de represión: “Patria y Vida”. Aquella jornada histórica fue un antes y un después en la lucha por la libertad en la isla.
Hoy, a cuatro años de esas protestas masivas, un nuevo informe elaborado por Prisoners Defenders, Center For a Free Cuba y Consorcio Justicia, organizaciones comprometidas con los derechos humanos en América Latina, ofrece un análisis profundo y documentado sobre lo que ocurrió, cómo respondió el régimen, y las secuelas que aún persisten en la sociedad cubana.
Entre las raíces del 11J está una obra artística que se convirtió en símbolo de rebelión: la canción “Patria y Vida”. Interpretada por artistas dentro y fuera de Cuba —Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo, El Funky y Luis Manuel Otero Alcántara—, la canción se volvió viral tras su estreno en febrero de 2021. El estribillo rompió con el lema oficialista de “Patria o Muerte” y prendió la chispa del cambio.
El impacto fue tal que, el 11 de julio, miles de manifestantes entonaban el tema mientras marchaban. Pero el costo fue alto: Maykel Osorbo fue detenido arbitrariamente semanas antes, y Luis Manuel Otero Alcántara fue arrestado el mismo día de las protestas para evitar su participación. Ambos permanecen en prisión y son considerados presos de conciencia por la ONU y Amnistía Internacional.
El informe documenta que entre 6,000 y 8,000 cubanos fueron arrestados durante y después de las manifestaciones. Muchos fueron víctimas de desapariciones forzadas, tortura y juicios sumarios sin garantías. El régimen de Miguel Díaz-Canel respondió con violencia, incluso llamando públicamente a “combatir” a los manifestantes en televisión nacional.
Creditos: El Tiempo Latino