
En septiembre de 2018, la ciudad de Dunkerque, en el norte de Francia, experimentó una silenciosa transformación radical: hizo gratuito su sistema de transporte público.
Bajo la dirección del alcalde Patrice Vergriete, doctor en urbanismo, la ciudad se convirtió en la mayor de Francia en suprimir las tarifas de las redes de transporte locales, dando a sus 200.000 residentes del área metropolitana acceso gratuito a 18 rutas de autobús.
La política ha “revitalizado” el antiguo puerto industrial y ha contribuido a reducir las emisiones de carbono, según un estudio encargado por la ciudad y realizado por el independiente Observatorio de Ciudades con Transporte Gratuito.
Los investigadores encontraron que tras la medida, financiada con un pequeño aumento del impuesto sobre las empresas, los pasajeros aumentaron un 60% entre semana y se duplicaron los fines de semana, con casi 50.000 viajes diarios.
De los nuevos usuarios, el 48% sostuvo que utilizaba regularmente la red de transporte público en lugar del coche.
“Es un éxito evidente, aunque se trate de una fase inicial”, afirma Arnaud Passalacqua, profesor de la Escuela de Urbanismo de París y uno de los investigadores del estudio.
“Es una señal de que el transporte público gratuito podría funcionar a mayor escala”.
Sin embargo, las opiniones están divididas sobre si una gran ciudad como París o Londres podría replicar el modelo de gratuidad de Dunkerque.
Sus partidarios mantienen que la gratuidad del transporte público reduciría las emisiones de carbono y la contaminación atmosférica, aliviaría las presiones sobre los hogares desfavorecidos y, a la vista de los fallos del actual sistema tarifario puestos de manifiesto por la pandemia, crearía un modelo de financiación más eficiente para el futuro.
Pero los críticos se oponen a la idea de reducir las tarifas, señalando los importantes costes y problemas de infraestructura que supone trasladar una política probada en pequeñas ciudades a los extensos centros metropolitanos.
De modo que ¿merece la pena que las grandes ciudades se incorporen al modelo del transporte público gratuito?
Una “nueva ola”
La idea del transporte público gratuito no es en absoluto nueva. En Francia ya es una realidad para cientos de miles de personas en más de 30 municipios, como el vecino de Dunkerque, Calais, el barrio marsellés de Aubagne y en Colombiers, un suburbio de Toulouse que en 1971 se convirtió en el primer experimento de supresión de tarifas en Europa.LS