
Una cantidad récord de personas están solicitando asilo en México, algunas después de llegar a la frontera suroeste de Estados Unidos con la esperanza de encontrar un lugar seguro con el presidente Joe Biden. Pero después de pedir entrada, han encontrado la puerta cerrada.
En marzo, el gobierno dé México recibió solicitudes de asilo de más de 9000 personas, el recuento mensual más alto de la historia, aseguran las autoridades. Y predijeron que la demanda —cada vez mayor, como fue evidente en el último mes— continuaría y posiblemente llegara a un total de 90.000 solicitudes de asilo para fin de año, lo que también sería un récord histórico.
El creciente número de solicitudes de asilo en México es, en parte, un reflejo de la agitación en la frontera estadounidense, donde el gobierno de Biden lucha para lidiar con un aumento en la migración indocumentada y ha impedido que muchos solicitantes de asilo presenten sus casos ante los funcionarios migratorios.
Para los refugiados, México también se ha convertido en un destino cada vez más atractivo porque generalmente es más fácil conseguir asilo allí que en Estados Unidos. Algunos también se han sentido atraídos por la oportunidad de reunirse con familiares y amigos, y por las posibilidades de conseguir trabajo y algo de la seguridad que les faltaba en casa.
El fuerte aumento es un reto adicional para los grupos humanitarios y el gobierno mexicano, que recibe las presiones de Washington para que incremente su colaboración con el fin de frenar los flujos de migrantes de Centroamérica, y otros lugares, hacia el norte.
“Están llegando cantidades enormes”, dijo Andrés Alfonso Ramírez Silva, coordinador general de la agencia del gobierno mexicano que procesa las solicitudes de asilo, sobre el flujo de casos. “Con el personal que tenemos, tenemos que lidiar con un número que crece, crece y sigue creciendo”.
Durante décadas, México fue esencialmente una vía de acceso para personas de América Latina, el Caribe y otras partes del mundo que buscaban llegar a Estados Unidos. Pero, en los últimos años, se ha convertido en un destino mas atractivo para los migrantes.
En su gobierno, Donald Trump aceleró este proceso con esfuerzos agresivos para restringir la inmigración tanto legal como ilegal, incluidas estrategias para desalentar a los solicitantes de asilo haciendo que fuese más difícil que consiguieran protección. Entre esos esfuerzos resaltaba una política ampliamente criticada llamada Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, por su sigla en inglés) que obligaba a quienes buscaban asilo en Estados Unidos a esperar en México mientras sus casos se procesaban en los tribunales estadounidenses.
Durante el mandato de Trump, la cantidad de personas que solicitaron asilo en México se disparó, a más de 70.400 en 2019 desde alrededor de 14.600 en 2017, según el gobierno mexicano. En medio de la pandemia y una drástica desaceleración de la migración mundial, el número de solicitantes de asilo se redujo a unos 41.200 el año pasado. Pero, en los últimos meses, el volumen ha vuelto a aumentar considerablemente.
Este aumento coincide con una oleada de migrantes que llegó a la frontera suroeste de Estados Unidos impulsada, en parte, por la miseria económica que se ha profundizado durante la pandemia, la llegada de dos huracanes devastadores que destruyeron amplios sectores de Centroamérica y la esperanza, a veces fomentada por los traficantes, de que la nueva administración en Washington flexibilizaría las restricciones en la frontera.
Pero, una vez que llegan a México, muchos migrantes y refugiados descubren que ingresar a Estados Unidos no es tan fácil como les habían dicho.
Biden ha comenzado a reducir el programa MPP y permite que las personas que se encuentran en ese proceso puedan ingresar a Estados Unidos, además un número cada vez mayor de familias que cruzan de manera no autorizada son detenidas, procesadas y liberadas en Estados Unidos…MG