
Beirut. El primer ministro de Líbano, Hassan Diab, anunció que prevé renunciar hoy, a seis días de las explosiones en Beirut que dejaron al menos 160 muertos.
El gobierno libanés se tambalea tras la dimisión de cuatro ministros frente a la indignación de la población, que responsabiliza a la clase política por la mortífera explosión en la capital de un país que atraviesa una profunda crisis económica y social.
Casi una semana después de la explosión que provocó al menos 160 muertos y 6 mil heridos, las autoridades libanesas acusadas de corrupción e incompetencia por la ciudadanía aún no respondieron con claridad a la pregunta que se hace todo el mundo: ¿por qué una enorme cantidad de nitrato de amonio se encontraba almacenada en el puerto de la capital libanesa?
Beirut, Líbano. 8 de septiembre de 2020. Miles de libaneses salieron a las calles a manifestarse para pedir cuentas a la clase política, a quien responsabilizan de la explosión que devastó una parte de Beirut con un saldo de más de 150 muertos, 6 mil heridos y unas 20 personas aún desaparecidas. A lo largo de la semana renunciaron varios diputados y fueron arrestados unos veinte funcionarios del puerto y de las aduanas, entre ellos el director general de aduanas Badri Daher y el presidente del consejo de administración del puerto Hassan Koraytem. El presidente Michel Aoun es criticado debido a que se opone a una investigación internacional. Hasta el momento las circunstancias de la explosión no han sido esclarecidas, sólo se sabe que habría sido provocada por un incendio que afectó un enorme depósito de nitrato de amonio.
Fue un incendio en este depósito donde estaban almacenadas 2 mil 750 toneladas de nitrato de amonio desde hace seis años sin “medidas de precaución”, según reconoció el primer ministro Hassan Diab, lo que provocó la explosión.



