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La enfermedad incurable que azota a los obreros de fábricas de cubiertas de baño y cocina

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La enfermedad incurable que azota a los obreros de fábricas de cubiertas de baño y cocina

Una amplia y elegante cubierta de cocina para preparar con afanes de chef las comidas familiares. Una reluciente y espaciosa cubierta de baño para permitir lavabos como fuentes. Estilo y funcionalidad a buen precio, todo adicionado con una enfermedad pulmonar muy severa, incluso letal, para quien se dedica a fabricar esos objetos.

Esa ruda dicotomía se encuentra en el centro de un punzante problema de salud pública: como relata la radio pública NPR, entre los obreros que en Estados Unidos trabajan en fábricas que producen cubiertas para cocinas y baños se han registrado numerosos casos de silicosis, una grave enfermedad pulmonar originada por la frecuente inhalación de partículas de sílice, que se acumulan en los pulmones y dañan sus tejidos, al grado de provocar fibrosis irreversible e incurable que incapacita, e incluso mata, al enfermo.

Es el caso de los obreros citados, de acuerdo a un reporte del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que se encuentran expuestos al polvillo de sílice producido durante los procesos de cortado y pulido de cubiertas para baño y cocina que, más allá de la apariencia marmórea o granítica que puedan tener, en muchos casos están hechas de “piedra aglomerada” (o “engineered Stone”), un producto artificial creado al consolidar piedras molidas mediante resinas. Eso crea, de modo similar a la madera aglomerada, una superficie sólida que luego puede ser cortada y pulida para ajustarse al diseño deseado.

El problema es que la piedra usada en esos aglomerados está compuesta mayormente de sílice (del orden del 90%). Y cuando un obrero corta, pule y ajusta una cubierta de ese material, se expone al fino polvillo de sílice que se desprende en el proceso y que además se acumula por doquier en los espacios de la fábrica. Al inhalarlo, sobre todo de modo constante, ese obrero se coloca en muy alto riesgo de sufrir silicosis.

Mineros, obreros de construcción y otros trabajadores que se exponen a polvos y partículas están también en riesgo de silicosis, pero el auge en el mercado de cubiertas de piedra aglomerada ha incrementado los casos y riesgos en ese ámbito de modo específico.

Dado que, como afirma NPR, el mercado de cubiertas de piedra aglomerada ha crecido de modo muy considerable, por ser resistente y de precio atractivo, también lo habría sido la cantidad de personas que se exponen de modo frecuente a los polvillos de sílice. El mármol o el granito como tales también producen polvillos potencialmente dañinos al ser cortados o pulidos, pero dado que la proporción de sílica en ellos es mucho menor (45% en el granito y 10% en el mármol, de acuerdo a la citada radio pública), sus riesgos a la salud son también mucho menores.

Los polvillos de sílice de la piedra aglomerada, en cambio, son ingentes y potencialmente muy dañinos.

El estudio de CDC documenta 18 severos casos de silicosis en trabajadores de fábricas de piedra aglomerada en California, Colorado, Texas y el estado de Washington, registrados entre 2017 y 2019, y añade que aunque se han establecido controles y estándares más rigurosos en relación a la producción de cubiertas de cocina de ese material y la protección de los obreros que en ello trabajan, el asunto es un reto sustantivo. En 2018 habría unos 96,300 trabajadores en la industria de fabricación de esas piedras en el país, laborando en 8,600 establecimientos.

Por añadidura, el reporte señala que muchos de los trabajadores en riesgo son inmigrantes hispanos que, por su condición migratoria, son más vulnerables, cuentan con menores opciones laborales y de acceso a cuidado médico e incluso pueden temer represalias de sus patrones si reportan problemas en sus lugares de trabajo.

Cuando está instalada en una casa, una cubierta de piedra aglomerada no representa problema de salud para los inquilinos de la vivienda y, en realidad, es un producto bastante gustado y adquirido. Pero dado que su producción tiene implicaciones potenciales graves, expertos de salud consideran que deben ampliarse las labores de información, prevención y atención para los trabajadores de esa industria, y regularse su operación y la cantidad de polvillo de sílice allí, a fin de reducir los riesgos de sufrir silicosis y otros padecimientos.

Controlar el polvo de sílice es, en ese sentido, crucial.

La silicosis es una amenaza al alza, indica el CDC, y por ello se requiere acción sustantiva para prevenir y encarar esa enfermedad. Con todo, regulaciones de la Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo (OSHA), establecidas en 2016, que limitaban la cantidad de sílice que puede haber en el aire en un centro de trabajo fueron mermadas por la decisión del gobierno de Donald Trump de terminar el programa de OSHA que autorizaba la realización de inspecciones especiales a los fabricantes de esas cubiertas, señaló NPR.

Con ello, las capacidades de fiscalización oficial se han reducido, y aunque muchas fábricas prestan especial atención a la reducción del polvillo de sílice en su entorno, hay consenso en que para frenar los casos de silicosis y problemas colaterales hace falta más esfuerzo oficial y privado. CH

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