
FESTIVAL,- Decíamos ayer que, de tan plácido, el Mad Cool de este año apenas deja nada para contar. En la jornada del jueves apenas hubo incidencias reseñables y todo discurrió con relativa normalidad, sin ningún atisbo de sombra negra, como en ediciones anteriores. Pero la tranquilidad tiene estas cosas y uno puede terminarse aburriendo. Puestos a colocar en una balanza cada una de las cuatro jornadas de esta cuarta edición, la de este viernes era la que menos peso tendría, menos incluso que la fiesta de bienvenida con Rosalía. Y si además los nombres grandes de cartel pecan de ‘intensitos’, la amenaza del ‘ladrillo’ se hacía presente.
Si, además, las propuestas con cierta garra quedaban en horarios imposibles, las posibilidades de esquivar el aplatanamiento se hacían cada vez más pequeñas. Es lo que le pasó a Sharon Van Etten, que eligió el negro para enfrentarse al calor de las 19.10 y abrir el escenarios principal, el Mad Cool Stage.. Música oscura e inquietante, más propia para el crepúsculo que para desentumecer los músculos.
A continuación, en el escenario Madrid te abraza, Miles Kanequiso representar a esa porción de guiris que, si bien en menor proporción que el año pasado, siguen dando colorín estrafalario al recinto. La mitad de The Last Shadow Puppets(el proyecto de pop ‘retro’ junto a Alex Turner, de Arctic Monkeys) se puso todos los complementos de sus compatriotas. A saber: gorro de pescar naranja chillón, purpurina en la cara y un buen surtido de alaridos entre pecho y espalda. También con ese batiburrillo tan ‘british’ en el que cabe desde una versión del ‘Hot stuff’ de Donna Summercomo unas cuantas canciones de esas que se cuentan por cientos de miles en el Reino Unido. Como ‘Come closer’, su ‘hit’, que propició bien de coros ‘uooooo’ para solaz del populacho.
Apenas un espejismo de diversión frívola antes de la aparicion, a las 10 de la noche y todavía con un calor torrefactante a pesar de las nubes, de The National. El grupo de Matt Berninger y los hermanos Dessner compartía con Smashing Pumpkins la cabeza de cartel del viernes, y aunque su presencia sea constante en todos y cada uno de los grandes festivales de España y Europa, cuesta creer que alguien conciba una experiencia festivalera tomando como piedra angular al grupo de Ohio. En un (nuevamente) loquísimo juego de contrastes, su actuación de rock ‘importante’ e intenso coincidió en el tiempo con la de Marina en el escenario Comunidad de Madrid. Confetti electrónico y saltitos como contrapeso a la severidad.
Después, el programa tenía preparados platos fuertes más masivos, como los citados Smashing Pumpkins, Vetusta Morla (que jugaban en casa) y los australianos Empire of the suncomo fin de fiesta y única promesa de idem. Habrá que esperar a este sábado, con Robyn y The Cure, para ver si llega el cachondeo serio.