Qué son la eutanasia pasiva y activa y en qué se diferencian del suicidio asistido

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Su significado en griego quiere decir “buena muerte”, sin embargo, durante décadas numerosas países alrededor del mundo han vivido un debate encendido sobre las bondades o perjuicios de la eutanasia.

Cuestiones religiosas, éticas, científicas y legales se entremezclan en esta polémica que parece desafiar los consensos sociales.

No en vano, luego de numerosos debates esta opción de tener “una muerte digna” solamente es legal en un puñado de países: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia.

La controversia que despierta este tema responde a la naturaleza radical y definitiva de la “solución” (la muerte) que se ofrece ante situaciones igualmente extremas (enfermedades terminales o degenerativas y muy penosas).

Probablemente ese contexto es el que explica que al hablar del tema de esta “buena muerte” surjan numerosos matices.

BBC Mundo te cuenta cuáles son las diferencias entre las distintas formas de eutanasia y el suicidio asistido.

¿Qué es la eutanasia?

Según el estudio “Eutanasia y suicidio asistido: conceptos generales, situación legal en Europa, Oregón y Australia”, al hablar de eutanasia se hace referencia a las “acciones realizadas por otras personas, a petición expresa y reiterada de un paciente que padece un sufrimiento físico o psíquico como consecuencia de una enfermedad incurable y que él vive como inaceptable, indigna y como un mal, para causarle la muerte de manera rápida, eficaz e indolora”.

Así, por ejemplo, en Bélgica se exige que se produzca una solicitud debe por escrito, de forma voluntaria y reiterada, y que esté debidamente firmada por el paciente o por un adulto al que este haya autorizado.

La legislación belga establece además que se debe dejar transcurrir el plazo de un mes entre la solicitud y la ejecución de la eutanasia, y se obliga al médico a buscar la opinión de un segundo especialista en la enfermedad de que se trate, quien deberá realizar un informe al respecto.

Eutanasia pasiva y activa

Del tipo de acciones que se tomen para que se produzca la muerte surge la diferencia entre eutanasia activa y eutanasia pasiva.

La primera de ellas hace referencia a las acciones que producen “una muerte que no hubiera ocurrido sin las mismas”, explica Enrique Sánchez Jiménez, profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla, en su libro “La eutanasia ante la moral y el derecho”.

La eutanasia pasiva, en cambio, se refiere a la supresión o no aplicación de medidas que mantienen o pueden mantener a una persona con vida, la cual fallece como consecuencia de estas decisiones.

Suicidio asistido

A diferencia de la eutanasia, en la cual la acción para poner fin a la vida es ejecutada por un médico, el suicidio asistido implica que esta medida sea ejecutada por el propio enfermo que cuenta con la ayuda de alguien más que le facilita los medios y conocimientos para hacerlo.

De acuerdo con Sánchez Jiménez, el suicidio asistido se diferencia de la eutanasia porque en ese caso la acción que provoca la muerte del paciente es ejecutada por él mismo, quien es físicamente capaz de llevarla a cabo y actúa bajo su propia responsabilidad.

Países como Holanda y Bélgica, que permiten legalmente la eutanasia, también autorizan el suicidio asistido que, además, es legal en Suiza y en algunos estados de Estados Unidos como Oregón, Washington, Montana, Vermont, Colorado, California y Washington DC.

En los lugares donde están permitidos legalmente, tanto la eutanasia como el suicidio asistido se encuentran fuertemente regulados y exigen el cumplimiento de una serie de condiciones.

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