Akira no es un agente inmobiliario cualquiera: en sus propias palabras, es “el agente de bienes raíces de los fantasmas”.
Su especialidad son las Jiko Bukken. Es decir, las “casas embrujadas”.
Muchos japoneses creen que si alguien muere en soledad, se suicida o es asesinado, regresa a atormentar a los vivos como fantasma.
Y por eso no todos están dispuestos a vivir en sus antiguas viviendas, lo que Akira ha sabido convertir en una buena oportunidad de negocios.
Vivir con fantasmas
Japón tiene una tasa muy alta: 18,5 cada 100.000 personas, según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud, elaborado en 2016. Ese año se registraron 21.764 suicidios y apenas 330 homicidios.
Sólo en antiguos tiempos militares se consideraba honorable que un samurái cometiera seppuku o harakiri porque había fallado: se tajeaba el estómago antes de que lo ejecutara el enemigo.
