El verano del año que viene se ha convertido en el punto álgido para Marte. Desde junio hasta septiembre de 2020 se abre una estupenda ventana de lanzamiento que facilitará el lanzamiento de cualquier misión al planeta rojo que aproveche ese acercamiento. No es extraño comprobar que en un breve lapso de tiempo se van a acumular más misiones a Marte que en ningún otro momento de la Historia.
La Agencia Espacial Europea (ESA) con la colaboración de la ROSCOSMOS rusa lanzarán la misión EXOMARS, la NASA por su parte llegará a Marte con su misión MARS 2020 que añadirá un nuevo Rover a la superficie del planeta rojo, China se une a la exploración marciana con su impronunciable misión MGRSO(Mars Global Remote Sensing Orbiter) que tendrá un aterrizador y hasta un pequeño Rover, incluso los Emiratos Árabes tiene previsto un orbitador para esas fechas.
El año 2020 será definitivamente el año de Marte y algunas de estas agencias han diseñado elementos realmente novedosos para la próxima generación de exploradores marcianos. El elemento más interesante e innovador es el desarrollo de NASA para un helicóptero que sobrevuele el planeta rojo enviando imágenes y datos desde el aire.Susan Gorton, una de las componentes del proyecto del helicóptero marciano, lo explicaba perfectamente en un comunicado de NASA: “Nunca antes se había hecho volar un vehículo más pesado que el aire dentro de la delgada atmósfera de Marte, y estamos entusiasmados de que nuestros expertos en aeronáutica puedan ayudar con esta importante misión espacial”.
Será un momento histórico… si lo consiguen, claro, porque volar en Marte puede ser más difícil de lo que podría parecer a primera vista. Los desafíos a los que se enfrenta el equipo de diseño de Mars Helicopter son realmente complicados. El vehículo debe volar en la delgada atmósfera de Marte, sobrevivir a noches brutalmente frías y operar esencialmente solo, ya que se encuentra a millones de kilómetros del piloto más cercano en la Tierra. Además, en la superficie donde el rover de Mars 2020 está destinado a aterrizar, la presión atmosférica es equivalente a unos 100.000 pies sobre la superficie de la Tierra. Ningún helicóptero ha alcanzado ni siquiera la mitad de esa distancia sobre la Tierra.
Para salvar estas condiciones extremas el equipo de diseño ha desarrollado dos juegos de palas de rotor, cada una de 1,2 metros de largo, punta a punta, girando a 2.400 rotaciones por minuto, es decir 10 veces más rápido que un helicóptero convencional en la Tierra. El pequeño y ligero cuerpo del helicóptero también es fundamental, y el peso total apenas llega a los 2 kilogramos.
El plan actual contempla un total de cinco vuelos cortos, de una duración aproximada de 90 segundos, intentando abarcar zonas diferentes en cada vuelo. Un panel solar en la parte superior del vehículo recargará las baterías, que se utilizarán tanto para girar las aspas como para mantener el vehículo caliente, especialmente durante la noche. Debido a su reducido peso, el helicóptero no podrá cargar una gran cámara pero está equipado con un instrumento óptico con una resolución similar a la de los teléfonos móviles y podrá transmitir esas imágenes a la Tierra.
Pero sobre todo, este primer helicóptero representa toda una prueba de fuego para demostrar si nuestra tecnología es capaz de enviar un Rover y un helicóptero a Marte, y conseguir algunos vuelos de prueba en las difíciles condiciones atmosféricas del planeta rojo. Si la misión tiene éxito, podríamos estar asistiendo a una nueva manera de exploración en nuestro vecino planetario.
