LAGOS, Nigeria (AFP).- Cuando era estudiante de medicina, Isima Sobande escuchó hablar de madres que decoloraban la piel de sus bebés, pero siempre creyó que se trataba de una leyenda urbana. Se equivocó. En África , el blanqueo de la dermis no tiene nada de novedoso, mucho menos de mito. Los expertos médicos llevan años advirtiendo sobre los riesgos que pude tener para la salud este tipo de métodos alclararse la tez.
Poco tiempo después Sobande fue enviada a un centro médico de Lagos, capital económica de Nigeria , y le tocó atender a un bebé de dos meses, que se retorcía de dolor, “con forúnculos muy grandes por todo el cuerpo”. La joven médica descubrió en ese momento que la madre del chico le estaba aplicando una crema de esteroides mezclada con manteca de karité, una “receta básica” conocida por muchos nigerianos.
“Estaba horrorizada”, cuenta. “Nuestra sociedad está condicionada por el hecho de que tener la piel clara es una forma de encontrar un buen trabajo, de tener una relación amorosa… y, para muchos, eso es muy importante”, agregó la mujer de 27 años.
