Sentencian a expresidente Lula a 9 años de cárcel por corrupción

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RÍO DE JANEIRO (AP) — El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva fue sentenciado el miércoles a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero, convirtiéndose así en el personaje más renombrado que es condenado como parte de una investigación que ha enviado a prisión a decenas de personas pertenecientes a la élite del país latinoamericano.

La decisión del juez federal Sergio Moro estaba prevista, incluso por el equipo de defensa de Lula da Silva; sin embargo, no deja de ser sorprendente. El carismático mandatario dejó su cargo el 31 de diciembre de 2010 con una alta popularidad, y se le da crédito por sacar a millones de brasileños de la pobreza y por convertir al país más grande de América Latina en un importante actor en el escenario mundial.

El primer mandatario brasileño de clase trabajadora permanecerá en libertad en lo que se dirime su apelación, pero ahora también es el primer expresidente de su país en ser condenado en un proceso penal, al menos desde que se restauró la democracia en la década de 1980.

En muchos lugares de Brasil, Lula, de 71 años, sigue siendo venerado por sus políticas económicas y por su papel en la lucha por la democracia durante la dictadura que vivió el país, y es uno de los favoritos para las elecciones presidenciales del próximo año.

El equipo de defensa de Lula emitió un duro comunicado después del fallo, en el que dijo que los cargos son un ataque a la democracia y prometió probar que el expresidente es inocente.

“El presidente Lula ha sido víctima… del uso de la ley para fines políticos, el famoso método que se usó con efectos brutales en varias dictaduras en la historia”, dijeron los abogados.

El caso es parte de la investigación sobre corrupción en la petrolera estatal Petrobras _denominada “Autolavado”_, la cual ha enviado a prisión a políticos y altos ejecutivos de Brasil.

La pesquisa también ha derivado en cargos contra el actual mandatario, Michel Temer, quien está acusado de aceptar sobornos de parte de un ejecutivo de una compañía empacadora de carne a cambio de obtener decisiones favorables de parte del gobierno. Temer niega haber cometido delito alguno, y la cámara baja del Congreso decidirá si es enjuiciado.

Lula está acusado de recibir un apartamento frente a la playa y de aceptar remodelaciones al inmueble como sobornos de la compañía de construcción OAS. Los fiscales también alegaron que la empresa pagó para almacenar las pertenencias de Lula, pero Moro desestimó esa parte del proceso.

Lula también enfrenta cargos en otros cuatro casos. El ex líder sindical ha dicho que todas las acusaciones son completamente infundadas y su desafiante testimonio en el caso que se decidió el miércoles fue visto como un enfrentamiento directo entre él y Moro. Ambos son percibidos como héroes nacionales por algunos sectores de la sociedad brasileña.

“La condena no brinda ninguna satisfacción personal a este juez. Al contrario, es lamentable que un expresidente sea sentenciado”, escribió Moro en su decisión. “No importa quién seas, la ley está por encima de ti”, agregó.

Moro dijo que no ordenó el arresto inmediato de Lula porque una condena a un expresidente es un asunto serio y consideró que se debía de escuchar primero una apelación.

“Esto empeora mucho más la situación de Lula, ya que es algo mucho más que una simple investigación”, comentó Claudio Couto, profesor de ciencias políticas en Fundacao Getulio Vargas, una universidad con sede en Sao Paulo. “Pero ahora podrá hacer algo que le gusta: Hasta que se decida la apelación, arengará a sus aliados y seguidores contra una decisión controversial”.

Unos pocos centenares de personas se reunieron en Sao Paulo el miércoles por la noche para denunciar la condena. Un grupo más pequeño también se juntó para apoyarla.

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