WASHINGTON (Reuters) – El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enfrentaba crecientes presiones el jueves dentro y fuera de su país para que tome medidas enérgicas contra el Gobierno sirio por las acusaciones de ataques masivos con armas químicas.
Aunque la Casa Blanca dijo que estaba “consternada” por reportes que hablaban de cientos de personas muertas por ataques con gas cerca de Damasco el miércoles, aclaró que cualquier respuesta desde Estados Unidos debía aguardar la confirmación del ataque.
Washington volvió a demandar al presidente sirio Bashar al-Assad que permita a los inspectores de Naciones Unidas el acceso inmediato a los sitios donde se habrían realizado los ataques.
La cauta respuesta de Washington manifiesta su renuencia para intervenir en Siria. Pero si las acusaciones de ataques con armas químicas se corroboran, Obama será presionado a actuar con más agresividad, posiblemente con fuerza militar.
El consenso en Washington y las capitales aliadas es que una respuesta internacional concertada sólo puede tener éxito si Estados Unidos asume el liderazgo.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, dijo que las potencias mundiales deberían responder con fuerza si se demuestra la veracidad de las acusaciones contra el Gobierno sirio, mientras que Gran Bretaña dijo que no se descartaba ninguna opción “que pueda salvar vidas inocentes en Siria”.
Junto con los problemas de Siria, en su segundo período en la presidencia, Obama ha enfrentado críticas por su incapacidad de influenciar sobre la crisis en Egipto y por no haber podido persuadir a Rusia de que extraditase al ex contratista de seguridad Edward Snowden.
El republicano John McCain dijo que los reportes “verosímiles” desde Siria “deberían sacudir nuestra conciencia colectiva”.
El senador, una de las voces más influyentes en el Congreso sobre temas de política exterior y un acérrimo crítico de la política de Obama sobre Siria, declaró que la falta de acción de Estados Unidos alentaría a otros Gobierno a tomar medidas violentas contra sus propios pueblos.
“Ya hace mucho tiempo que Estados Unidos y nuestros amigos y aliados debían haber respondido a las constantes atrocidades masivas de Assad en Siria con acciones decisivas, incluyendo ataques militares limitados para reducir el poder aéreo de Assad y sus capacidades balísticas”, dijo McCain en un comunicado.