NUEVA YORK.- Pasó un año desde que un pistolero solitario disparó contra Donald Trump durante un mitin de campaña en un tranquilo suburbio de Pittsburgh. La bala podría haber sido letal si hubiera estado un centímetro más cerca. Le rozó la oreja. Un asistente al mitin murió y otros dos resultaron heridos.
El intento de asesinato del 13 de julio de 2024 en Butler, Pensilvania, conmocionó al mundo. Y echó por la borda 43 años desde que un presidente, ya sea actual o anterior, resultó herido en un atentado contra su vida.