Diez días después del terremoto que asoló el suroeste de Haití dejando más de 2.200 muertos y 12.000 heridos, las víctimas oscilan entre la resignación y la resistencia, tratando de enfrentar a diario la falta de asistencia.
“Poco a poco voy retomando mi actividad”, cuenta a la AFP Edouard, que trabaja como mototaxista en Los Cayos, cerca del epicentro del terremoto de magnitud 7,2 que golpeó al país el 14 de agosto.
“Pero hasta ahora no estamos tranquilos porque todavía está temblando: esta mañana, hubo un susto fuerte”, subraya. “Estaba ahí afuera pero eso no impidió que echara a correr”.