Muy buenos días, Honorables Magistradas,
Al igual que posiblemente ustedes, soy hijo, hermano, esposo y padre de dos niños de 11 y 12 años.
Hoy me encuentro privado de libertad sin nunca haber sido citado, llamado o escuchado, ni por
el Ministerio Público, ni por un tribunal.
Mis derechos fundamentales han sido violados en numerosas ocasiones por el Ministerio Público
y hoy les demostraré al menos 5 de esas violaciones.
Nuestra Constitución establece de forma clara que nadie puede ser privado de su libertad de
tránsito sin una orden judicial, pero el pasado 24 de junio, como si viviéramos en una dictadura,
fui impedido de abordar un avión para un viaje de4 días con mi esposa y mis hijos. Así lo hice en
el mes de octubre de 2020 y regresé a mi país. Sin embargo, en esta ocasión un individuo, por
orden del PEPCA, sin orden del juez, sin un papel, sin nada, decidió privarme de mi libertad de
tránsito. Un acto arbitrario, ilegal y hasta un delito que la superior de ellos, doña Miriam German,
reconoció como ilegal, sin que fuese respetada, lo cual lleva sanción disciplinaria según la carta
de ella misma que todos conocemos y que sirve como prueba ante este tribunal.