La visita a Venezuela del ex presidente del gobierno español Felipe González para apoyar a líderes de la oposición encarcelados reavivó las tensiones entre los bandos políticos en disputa en el país sudamericano, con funcionarios del Gobierno acusándolo de una basta gama de crímenes.
Parto y pacto de los demonios
Este Presidente, en aras de forjar una imagen de humildad, de preocupado por el destino de la nación y que lo haga diferente y victima de Leonel, calculó fríamente, con premeditación y alevosía, el estilo de gobernar que le permitiera lograr esa imagen, con la cual, según su calculado plan reeleccionista para el futuro inmediato, ganaría capital político, por aquello de que la víctima, siempre logra las simpatías y el victimario el repudio