WASHINGTON (AP) — Cuando el secretario de Comercio Wilbur Ross sostuvo una lata de sopa en una entrevista con CNBC para plantear el caso de que los aranceles al acero y el aluminio que impuso el gobierno del presidente Donald Trump “no son gran cosa”, la industria enlatadora se mostró en desacuerdo, y no fue la única.
Las políticas comerciales de Trump han disparado una intensa actividad de los grupos industriales, compañías y países extranjeros que buscan excepciones a los aranceles del 25% a las importaciones de acero y de 10% a las importaciones de aluminio. Estos movimientos se presentan antes de una nueva ronda de sanciones prevista para el final de la semana contra China.