Steven Garcia, un soldado estadounidense destacado en Corea del Sur, vivía ilusionado con el nacimiento del hijo que esperaba con su esposa en Tucson, Arizona. Pero la vida le habría de jugar una mala pasada.
A inicios de febrero, su hermana lo llamó para decirle que el bebé, una niña, había muerto durante el parto.
“Cuando mi hermana me llamó por eso, fue muy emotivo”, recordó el hombre en declaraciones a News 4. “Lloramos bastante juntos por teléfono. Fue devastador”
Pero la realidad era otra, y muy torcida. Semanas después García supo que no solo el bebé no había muerto, sino que no era biológicamente suyo y la madre lo había dado ilegalmente en adopción. Y era varón, no hembra.