En lo que ha sido criticado como un nuevo caso de prejuicio y estigmatización en contra de personas hispanohablantes en Estados Unidos, un agente de la Patrulla Fronteriza interrogó hace unos días sobre su estatus migratorio a dos mujeres en una estación de gasolina en Montana, cerca de la frontera con Canadá, solo porque las oyó hablar en español.
Ambas son ciudadanas estadounidenses de origen hispano y dijeron haberse sentido avergonzadas y tristes por el incidente, e inquietas por el hecho de haber sido señaladas simplemente por el hecho de hablar español, de acuerdo a The Washington Post.