El Gobierno mexicano quitó hierro ayer al episodio de tensión generado con España al exigir disculpas por los abusos cometidos durante la Conquista del actual México, pero insistió en que las autoridades españolas pidan perdón.
En su rueda de prensa matutina, el presidente de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, negó que las relaciones entre ambos países estén en riesgo tras la carta que envió al rey de España Felipe VI.
“No, para nada. No se pone en riesgo (la relación bilateral). Es un asunto de voluntades, y de conciencia, de cada quien”, dijo el mandatario, quien defendió de nuevo su propuesta a fin de “avivar nuestra memoria histórica”.