Cuando el sol se oculta y da paso a la luna, inicia la jornada laboral de Diana, una mujer de 34 años que cada noche le sirve tragos a quienes deciden disfrutar de las múltiples opciones que presenta Santo Domingo hasta altas horas de la noche.
Diana duerme de día y trabaja de noche. Su jornada laboral inicia a las 8:00 p.m. y puede terminar hasta a las cuatro de la madrugada. Es mesera en un centro nocturno en la Zona Colonial, y aunque asegura que no le gusta su trabajo, debe hacer el sacrificio por sus dos hijos.