Es considerado un motivo de vergüenza nacional y a la vez una señal de que no existe impunidad para los expresidentes de ese país.
Los últimos cuatro exmandatarios de Perú se vieron envueltos en escándalos de corrupción, dos de ellos llegaron a estar recluidos en prisión y uno, Alan García, terminó quitándose la vida antes de ser detenido.
Este último episodio, sucedido el miércoles, sacudió la política peruana y puso en debate otra vez los niveles de corrupción que existen en ese país.